¿Jugamos al Coronavirus?

Funciona así: Fabricamos un virus de laboratorio (o nos lo inventamos), lo esparcimos y le echamos la culpa a un murciélago (o gallina, mono, etc.) Os asustáis mucho y nos pedís nuestra solución: la vacuna patentable. Luego soltamos otros virus (o nos los inventamos) y vuelta a empezar

¡A jugaaaaar!

INTRODUCCIÓN AL JUEGO

Es un juego muy divertido, similar al Monopoli, al Parchís, las cartas, los dados, etc., y se parece mucho a la Ruleta Rusa.

Si quieres jugar, puedes ver las instrucciones a continuación.

Pero para poder entender mejor cómo funciona este juego, se recomienda ver primero los apartados del ANEXO que están al final y describen el contexto general de cómo funciona realmente el mundo, lo cual ayuda mucho a entender el juego.

REGLAS DEL JUEGO DEL CORONAVIRUS

Fabricamos un virus artificial de laboratorio en Wuhan o en otro laboratorio similar (tenemos muchos en muchos países).

También sirven virus inventados, ¡da igual! Ahora veréis cómo.

Lo difundimos a posta y le echamos la culpa a un murciélago o a cualquier otro animal (gallina, cerdo, pangolín, mono, etc.)

Otra variante del juego es que os mintamos y simplemente os digamos por TV que hay un virus (o patógeno) circulando por la atmósfera (aunque no lo haya o sólo esté en las vacunas) pero le echemos a ese virus ficticio la culpa de muchas enfermedades habituales (resfriados, gripes, neumonías, dolencias por carencias nutricionales, etc.)

Y como os lo dice la TV y las autoridades, pues os lo creeréis a pie juntillas.

En ambos casos (con virus o sin él, en el aire o en las vacunas), y como no entendéis lo que pasa, os asustáis mucho y así aprovechamos la ocasión para ofreceros una magnífica “solución”:

¡Nuestra vacuna patentable!

Pero el problema no es el virus en si mismo (que puede ser como un resfriado, o no) sino la vacuna, que puede ser muy peligrosa y venenosa ya que le podemos meter lo que nos de la gana (bueno y malo), por lo que puede provocar coágulos, trombosis, miocarditis, parálisis, ataques al corazón, etc.

No obstante, la peligrosidad de la vacuna depende del tipo que os toque, pues como estamos haciendo experimentos ilegales con vosotros para ver qué pasa, usamos distintos lotes a los que les metemos cosas distintas, desde inofensivas (placebo, agua) hasta muy tóxicas (grafeno, proteínas de espiga, Polisorbato 80, mercurio, etc.)

O sea, es una cuestión de suerte, como en el juego de la Ruleta Rusa.

Si os toca la vacuna con placebo, no os pasa nada y os confiáis.

Pero si os tocan los lotes tóxicos, os pueden pasar cosas gravísimas (ataque cardíaco, parálisis, etc.)

Por supuesto, los efectos adversos los ocultamos en la TV (y así no existirán para vosotros) para que la gente siga confiando en las vacunas.

Y todas esas argucias no os las decimos porque, si no, perderíamos el juego.

Tampoco os decimos nada sobre las opciones sencillas y baratas para superar el virus (si lo hubiese) y para reforzar el sistema inmunitario (Hidroxicloroquina, Ivermectina, vitaminas, buena dieta, evitar la comida basura, etc.)

Esas cosas las censuramos en TV gracias a nuestro imponente ejército de periodistas desinformadores bien pagados, pero repetimos sin parar lo del murciélago y la vacuna porque, como decía Goebbels:

“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” (Joseph Goebbels, jefe de Propaganda del partido Nazi, Alemania, 1940)

Vuestra desinformación, debida a nuestro control casi total de la TV y los gobiernos, y debida también en parte a vuestra habitual falta de interés por informaros sobre cómo funciona realmente el juego y el mundo en general, os provoca mucho miedo, lo que os impulsa a suplicarnos que os pongamos la vacuna (con microchip incluido).

Nos compráis miles de millones de dosis de nuestra vacuna y nos las pagáis a buen precio vía vuestros impuestos, tasas, etc., porque, eso sí, las pagáis vosotros, y así nos forramos a vuestra costa.

¡Pedazo de negocio redondo! ¡7 mil millones de clientes fijos! ¡Un chollo espléndido!

Pero además de eso, aprovechamos la ocasión para meteros en el cuerpo, mediante las vacunas, otras cosas nocivas o tóxicas para que siga el juego, por ejemplo: microchips o nanochips para rastrearos las 24 h/día (así podemos multaros o arrestaros si no cumplís nuestras leyes draconianas), otros virus o patógenos para haceros dependientes de nuestros fármacos, terapia génica y vectores virales para modificaros el ADN y convertiros en humanos transgénicos y debilitaros aún más.

Mediante esas argucias tan ingeniosas y astutas podremos eliminaros a los que ya no nos sirváis (ancianos, enfermos, débiles, etc.), controlaros a los supervivientes con mucha mayor facilidad y convertiros en los esclavos perfectos permanentes de nuestro maravilloso sistema oficial.

Después de la primera ronda, difundimos otros virus distintos (reales o imaginarios) u otras variantes (Delta, Marburg, Omicron, Omega, Theta, Phi, Epsilo, Viruela del mono, etc…. tenemos muchas más) y volvemos a jugar; y así sucesivamente.

Es un juego muy divertido. ¿Jugáis?

Joaquín Prat (Concurso de TV "El precio justo")
Joaquín Prat (Concurso de TV "El precio justo")

ANEXO

Para poder entender mejor el juego, se recomienda conocer el contexto general de lo que realmente está pasando en el mundo, lo cual se explica en estos links: [Mostrar más...]